La potencia contratada se paga todos los días del año, consumas o no. Mucha vivienda arrastra un valor que se pidió hace años por una cocina de gas que ya no está, un taller que se cerró o una reforma que nunca llegó. Aquí verás cómo comprobar si te sobra, cuánto se ahorra de verdad al bajar un escalón, el límite que impone la normativa y en qué casos bajar sale caro.
En la factura de la luz hay dos partes. Una es la energía: lo que gastas, medido en kilovatios hora. La otra es el término de potencia: una cantidad fija por cada kilovatio que tienes contratado y por cada día del año, que se paga igual si pasas el mes fuera de casa.
Esa segunda parte es la que se reduce al bajar la potencia. No ahorras porque consumas menos, ahorras porque dejas de pagar por una capacidad que no usas. Y a diferencia de apagar luces, el ahorro es automático y permanente.
Es el motivo por el que una vivienda vacía o de uso ocasional —una segunda residencia en la costa, por ejemplo— puede estar pagando una cantidad apreciable cada año sin encender nada.
La pregunta correcta no es cuántos aparatos tienes, sino cuántos se encienden a la vez. Tres formas de comprobarlo, de la más fácil a la más fiable:
Un caso típico de la zona: viviendas que se electrificaron cuando se quitó la bombona y se contrataron valores generosos por si acaso. Diez años después, con una vitro de inducción que gestiona su propia potencia y electrodomésticos mucho más eficientes, ese «por si acaso» se paga todos los meses.
No damos una cifra genérica porque depende de tu tarifa y del momento, pero el cálculo lo puedes hacer tú en dos minutos con una factura delante:
Eso es lo que dejarías de pagar en ese mismo periodo de facturación, y se repite en todos los demás. Multiplícalo por los periodos que tenga tu factura al año y tendrás el ahorro anual, sin estimaciones de nadie.
Conviene saber que el término de potencia lo fija la normativa y se revisa periódicamente, así que cualquier cifra concreta que leas por ahí envejece. La tuya, no: está en tu factura.
Esta es la parte que más disgustos da, y conviene tenerla clara antes de tocar nada: la potencia contratada solo se puede modificar una vez cada doce meses, salvo casos tasados.
Lo que significa en la práctica: si bajas y te quedas corto, no puedes dar marcha atrás al mes siguiente. Tendrás que convivir con un interruptor que salta hasta que se cumpla el plazo. Por eso merece la pena mirar el consumo real antes, en lugar de bajar un escalón «a ver qué tal».
No se estropea nada. El interruptor de control hace lo que debe: cortar cuando le pides más de lo contratado. Lo rearmas y vuelve la luz.
El problema es de convivencia, no de seguridad. Saltar una vez al mes es asumible; saltar cada vez que se pone una lavadora mientras alguien cocina, no. Y con el límite de los doce meses, esa molestia puede durar.
Si al bajar aparecen saltos frecuentes en las mismas circunstancias, no te has equivocado de instalación: te has pasado de recorte.
Desde la reforma de la facturación eléctrica no se contrata un valor, sino dos: uno para punta y llano, de lunes a viernes entre las 8 y las 24 horas, y otro para valle, que cubre noches, fines de semana y festivos.
Pueden ser distintos, y ahí hay un ahorro que mucha gente no mira. Si tus consumos fuertes son de día —cocina, plancha, herramientas— el valle suele estar sobredimensionado sin ninguna razón. Y al revés: quien carga el coche de madrugada necesita margen en valle y puede ir más justo en punta.
Revisar los dos tramos por separado es, muchas veces, mejor idea que bajar los dos a la vez.
El cambio se pide a tu comercializadora, que es con quien tienes el contrato. Suele resolverse en unos días, y con contador digital el ajuste del limitador se hace en remoto: no tiene que ir nadie a casa.
Sobre el boletín, la respuesta tranquiliza: bajar no suele requerirlo. El certificado de instalación recoge una potencia máxima admisible, y al bajar te quedas por debajo de ese techo, así que el documento que ya tienes sigue describiendo la realidad. Es justo lo contrario que al subir, donde sí hace falta un certificado nuevo si superas lo certificado.
La distribuidora puede repercutir un pequeño cargo de enganche por la operación. Lo verás en la siguiente factura.
Y al revés: si lo que te está pasando es que el interruptor salta cuando coinciden varios aparatos, lo que buscas es la operación contraria. Lo explicamos en la guía de subir la potencia contratada.
Revisamos la instalación, comprobamos el consumo real y te decimos si compensa bajar, subir o dejarlo como está, en toda la comarca sur de Pontevedra:
El término de potencia se paga por kilovatio contratado y por día, se consuma o no. Bajar un escalón ahorra esa parte fija todos los meses del año, y el ahorro se calcula fácil mirando tu propia factura: busca el término de potencia desglosado, divídelo entre los kilovatios que tienes contratados y multiplica por los que piensas quitar. Es dinero que dejas de pagar aunque la casa esté vacía.
Normalmente no. El certificado de instalación recoge una potencia máxima admisible, y bajar la contratada te mantiene por debajo de ese límite, así que el documento que ya tienes sigue siendo válido. Es justo al revés que al subir, donde sí hace falta un boletín nuevo si superas lo certificado.
La regla general es un cambio cada doce meses. Es el motivo por el que conviene no precipitarse: si bajas demasiado y te quedas corto, tendrás que convivir con ello casi un año antes de poder volver a subir.
Que el interruptor de control saltará cuando coincidan varios aparatos de consumo alto y te quedarás sin luz hasta que lo rearmes. No se estropea nada, pero es molesto, y con el límite de los doce meses puedes tener que aguantarlo una temporada. Por eso merece la pena mirar antes el consumo real en lugar de bajar a ojo.
Sí. Desde la reforma de la factura se contratan dos valores, uno para punta y llano y otro para valle, y pueden ser distintos. Si tus consumos fuertes son de día, el valle suele estar sobredimensionado y ahí hay un ahorro que mucha gente no mira.
El trámite lo haces con tu comercializadora y suele resolverse en unos días. Con contador digital el ajuste del limitador se hace en remoto, sin que tenga que ir nadie a casa. La distribuidora puede repercutir un pequeño cargo de enganche, que verás en la siguiente factura.
No. El boletín certifica lo que la instalación admite, no lo que tienes contratado en este momento. Bajar la potencia no cambia la instalación ni obliga a emitir un certificado nuevo.
Se puede, pero conviene pensarlo antes de bajar: con el límite de un cambio cada doce meses, bajar hoy puede dejarte sin margen para instalar el punto de recarga cuando lo necesites. En esos casos muchas veces la respuesta no es tocar la potencia sino un cargador con gestión de carga dinámica, que ajusta su consumo al margen que quede libre en la vivienda.
Miramos tu consumo real y el cuadro, y te decimos si compensa bajar, cuánto y hasta dónde sin quedarte corto. Visita sin compromiso.