Mucha gente renuncia al coche eléctrico porque da por hecho que la comunidad de vecinos le va a decir que no. La ley dice lo contrario: para instalar un punto de recarga en tu plaza basta con comunicarlo por escrito, sin votación ni permiso de la junta. Aquí tienes qué debe decir ese escrito, de dónde conviene sacar la corriente y qué exige la normativa cuando el garaje es compartido.
Es la duda que frena a casi todo el mundo, y la respuesta es tranquilizadora: no necesitas la aprobación de la junta de propietarios. El artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que, para instalar un punto de recarga de vehículo eléctrico en una plaza de garaje de uso privativo, basta con comunicarlo previamente por escrito a la comunidad.
No es una votación ni una solicitud de permiso: es una comunicación. La junta no tiene que autorizarla y no puede denegarla. La única condición es que la instalación se conecte a tu propio contador o a un contador individual nuevo instalado al efecto, de modo que el consumo no recaiga sobre los servicios comunes.
Lo que sí puede hacer la comunidad es opinar sobre el trazado: por dónde discurre la canalización, dónde se fija el equipo y cómo queda el acabado. Son cuestiones razonables, y anticiparlas en el propio escrito ahorra discusiones después.
Un escrito completo evita la contestación de "necesitamos más información", que es la forma más habitual de retrasar una instalación dos meses. Conviene entregarlo al presidente o al administrador, por duplicado, y quedarse con una copia sellada o con el acuse del burofax o del correo electrónico. Debe contener:
Es la decisión técnica que más condiciona el presupuesto, porque determina cuántos metros de canalización hay que tirar. Las opciones reales son cuatro:
La más frecuente y la más barata cuando la distancia lo permite. El consumo va a tu factura y no hay que dar de alta nada nuevo. El inconveniente es la distancia: en garajes grandes o en edificios altos, la tirada de cable puede ser larga y encarecer el trabajo.
Se da de alta un suministro propio para el punto de recarga, independiente de la vivienda. Sale a cuenta cuando la distancia hasta tu contador es grande o cuando quieres separar el consumo del coche del de casa. Suma el coste del alta y un término fijo mensual adicional.
Se toma corriente de la instalación común y se coloca un contador individual que mide lo tuyo para repercutírtelo. Requiere acuerdo de la comunidad sobre el reparto, así que ya no es una simple comunicación.
Es la opción que más sentido tiene cuando ya hay dos o tres vecinos interesados. Se monta una canalización troncal por el garaje con su sistema de gestión de carga, y cada propietario se cuelga de ella cuando le toca. El coste por plaza baja mucho y se acaban los cables cruzando el garaje en direcciones distintas.
Si en el edificio hay más de un interesado, merece la pena parar un momento antes de que cada uno tire su cable por su cuenta. Una infraestructura común con gestión de carga reparte dinámicamente la potencia disponible entre los coches que estén cargando: si hay uno solo, carga rápido; si hay cuatro, se reparten. Así el garaje admite muchos más puntos de los que permitiría la potencia del edificio si cada uno fuese a plena carga.
Ventajas concretas frente a las instalaciones sueltas: una sola canalización ordenada en lugar de seis, coste por plaza mucho menor, capacidad para crecer sin rehacer nada, y un garaje que no se queda sin potencia cuando el cuarto vecino se compre el coche.
Esta opción sí conviene llevarla a junta, porque afecta a elementos comunes. La instalación de infraestructura de recarga es de las que la ley favorece expresamente, y en la práctica las comunidades suelen aprobarla sin dificultad cuando alguien la presenta con un presupuesto claro.
Vemos la plaza, el cuadro, la distancia y las opciones de conexión, y te decimos cuál sale mejor en tu caso concreto.
Te damos el presupuesto cerrado con el recorrido definido, listo para adjuntar a la comunicación a la comunidad.
Entregas el escrito al presidente o al administrador. No hay que esperar a ninguna junta.
Montamos la línea, sus protecciones y el cargador conforme a la ITC-BT-52, y emitimos el certificado ante Industria.
Las instalaciones de recarga se rigen por la ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión, y un garaje comunitario añade exigencias que una vivienda unifamiliar no tiene. Lo que un trabajo bien hecho respeta:
Ese certificado no es papeleo: es lo que acredita ante la comunidad y ante tu seguro que la instalación es correcta. En un garaje compartido, donde una instalación mal hecha afecta a todos los vecinos, es también la mejor respuesta a cualquier objeción.
El factor dominante es la distancia entre el punto de conexión y la plaza. Una plaza cercana al contador puede resolverse en el rango de una instalación doméstica normal; una plaza en el sótano de un edificio alto, con cuarenta metros de canalización, cuesta bastante más, y la diferencia está casi toda en el cable y en el trabajo de tendido.
Después pesan el equipo elegido —un cargador con gestión de carga y control por aplicación cuesta más que uno básico, pero suele evitar ampliar potencia— y las protecciones necesarias en el punto de conexión.
Por eso no damos precios por teléfono para garajes: sin ver el recorrido, cualquier cifra es una adivinanza. Con una visita de veinte minutos el presupuesto es cerrado y no cambia.
Hemos instalado puntos de recarga en garajes comunitarios de Vigo y de todos los concejos del entorno. Consulta la página de tu zona:
No. El artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal solo exige comunicarlo previamente por escrito al presidente o al administrador. No hace falta aprobación de la junta y la comunidad no puede denegarlo, siempre que la instalación se conecte a tu contador o a un contador individual propio.
Tus datos y la plaza, la mención expresa del artículo 17.5 de la LPH, el punto de conexión elegido, el recorrido previsto de la canalización, los datos del instalador autorizado y el compromiso de asumir el coste de la instalación y de su consumo. Conviene entregarlo por duplicado y quedarse con copia sellada.
Hay cuatro opciones: desde el contador de tu vivienda, que es la más habitual; con un contador individual nuevo para la plaza; derivando de los servicios comunes con un contador de repercusión, lo que sí requiere acuerdo de la comunidad; o mediante una preinstalación común para todo el garaje con gestión de carga.
La comunidad no puede impedir la instalación, pero sí tiene interés legítimo en cómo queda el garaje. Por eso conviene definir el trazado, las fijaciones y el acabado en el propio escrito: un recorrido razonable y bien explicado evita la mayoría de las objeciones.
Lo eficiente es montar una infraestructura común con gestión de carga, que reparte dinámicamente la potencia disponible entre los coches conectados. Reduce mucho el coste por plaza, evita tender varias canalizaciones y permite que se sumen nuevos vecinos sin rehacer nada.
Sí. Debe ejecutarse conforme a la ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión y quedar legalizada con el certificado de instalación emitido por un instalador autorizado y presentado ante la Xefatura Territorial de Industria. Ese certificado es también lo que acredita ante la comunidad y ante el seguro que el trabajo está bien hecho.
Depende sobre todo de la distancia entre el punto de conexión y la plaza, que determina los metros de canalización, y en menor medida del equipo y de las protecciones necesarias. Por eso conviene una visita previa: con el recorrido a la vista el presupuesto es cerrado y no varía después.
Vamos a verla, te decimos de dónde conviene sacar la corriente y te damos el presupuesto cerrado y el escrito para la comunidad.